Qué comer antes de entrenar
El objetivo del pre-entreno es tener energía disponible sin que la digestión compita con el ejercicio. En general, una comida que combine carbohidratos de digestión moderada con algo de proteína, hecha 1,5 a 2 horas antes, funciona bien para la mayoría de deportistas.
Ejemplos prácticos: arroz con pollo y verdura, pasta con atún, tostadas con pavo y aguacate, o un bol de avena con plátano y queso cottage. Si entrenas muy temprano y no puedes comer antes, algo ligero como una banana o una fecha con mantequilla de almendras puede ser suficiente.
Lo que conviene evitar justo antes de entrenar son alimentos muy grasos, muy fibrosos o muy voluminosos: ralentizan la digestión y pueden generar molestias gastrointestinales durante el ejercicio.
Qué comer después de entrenar
El post-entreno es el momento clave para la recuperación: el cuerpo necesita reponer el glucógeno gastado y reparar el tejido muscular. La ventana post-ejercicio (los primeros 30-60 minutos tras entrenar) es un buen momento para una comida o snack con carbohidratos y proteína.
No hace falta que sea una combinación perfecta ni que cronometres el minuto exacto. Lo que importa es que esa comida exista. Opciones fáciles: un batido de proteína con plátano, un yogur griego con miel y granola, huevos revueltos con tostadas, o arroz con legumbres.
La proteína es especialmente importante para quien entrena fuerza: se recomienda distribuirla en varias tomas a lo largo del día más que intentar concentrarla en una sola comida.
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Encuentra un nutricionista deportivoHidratación: más importante que cualquier suplemento
Perder tan solo un 2% del peso corporal en agua durante el ejercicio ya puede afectar el rendimiento y la concentración. Antes de pensar en suplementos, asegúrate de que la hidratación está bien cubierta: agua antes, durante y después de entrenar.
Para entrenamientos de menos de una hora de intensidad moderada, el agua es suficiente. Para sesiones más largas o con mucho calor, las bebidas deportivas con electrolitos pueden ayudar a reponer lo que se pierde con el sudor. No hace falta que sean bebidas comerciales caras: agua con una pizca de sal, zumo de naranja y miel cumple la función.
Suplementos: cuándo sí y cuándo no
La industria del suplemento deportivo es enorme y la mayoría de sus productos no son necesarios para la persona que entrena de forma recreativa. Lo que sí tiene evidencia sólida es limitado: creatina monohidratada para fuerza y potencia, proteína en polvo cuando no se alcanza la ingesta recomendada con la dieta, cafeína para rendimiento en esfuerzos de alta intensidad, y beta-alanina para resistencia.
Todo lo demás (quemadores de grasa, pre-workouts con decenas de ingredientes, BCAAs en polvo si ya comes suficiente proteína, gainers procesados) tiene evidencia débil o inexistente para la mayoría de personas. Ahorra el dinero y gástalo en buena comida.
Errores comunes que frenan los resultados
El error más frecuente es comer muy poco, especialmente cuando el objetivo es perder grasa. Entrenar en déficit calórico extremo sin suficiente proteína lleva a perder masa muscular, no solo grasa, lo que empeora la composición corporal a largo plazo.
Otro error habitual es no comer nada después de entrenar por miedo a "estropear el entrenamiento". El cuerpo en recuperación necesita nutrientes; privarlo de ellos retrasa la recuperación y aumenta el riesgo de lesiones. Y finalmente: ignorar el sueño. La recuperación muscular ocurre principalmente durante el descanso nocturno; dormir mal anula gran parte del trabajo en el gimnasio.